Usar calzado y calcetines aislantes y evitar los contrastes de frío-calor, claves para prevenir los sabañones en invierno

Durante el invierno es muy común que una persona sienta los pies fríos. En ocasiones puede darse esta situación únicamente como consecuencia del mal tiempo, pero hay que tener precaución, ya que esta sensación puede ser síntoma de enfermedad. Así lo afirman los representantes del Colegio de Podólogos de Galicia, que explican que, ante la llegada de las bajas temperaturas, es necesario “prestar un buen cuidado a los pies, especialmente en ciertos segmentos de población, como niños, personas mayores, diabéticos o con personas con anemia”.

Y es que, según indican estos profesionales, tras la sensación de pies fríos después de abrigarlos, “pueden esconderse diversas patologías, muchas de ellas como resultado de falta de sensibilidad en los pies”.

¿Por qué se tienen los pies fríos?

– Problemas circulatorios. “Es considerada la principal causa de esta sensación, ya que el frío tiene un efecto directo sobre los vasos sanguíneos. Produce un estrechamiento que afecta a la cantidad de sangre que circula por las arterias y venas. De esta manera, la sangre no llega correctamente a toda la planta del pie ni a los dedos, por lo que no se produce aumento de temperatura”.

– Problemas neurológicos. “La sensibilidad en los pies es la encargada de ordenar al sistema circulatorio que aumente el flujo sanguíneo y caliente las zonas más distantes. Ciertas enfermedades que afectan a la conducción nerviosa pueden generar un trastorno de la sudoración y una mala regulación de la temperatura del pie”.

– El calzado. Los zapatos deben cumplir una serie de características de protección para los pies, que pueden perder el calor necesario si se utiliza un calzado inadecuado para los meses de invierno.

– El sudor excesivo o hiperhidrosis. El sudor frecuente provoca la aparición de infecciones y complicaciones en la piel. Concretamente en los pies causa un descenso drástico de la temperatura.

– Insuficiente movilidad. Permanecer mucho tiempo sentado o en la misma posición hace disminuir la activación muscular, provocando con ello una menor circulación sanguínea.

Desde la institución colegial también se recuerdan las lesiones más frecuentes causadas por el frío en los pies:

– Congelación: “Se trata de una dermatosis extrema. Se corta el riego sanguíneo en la zona afectada, que termina  por apreciarse en color negro”.

– Sabañones. “Es una inflamación habitual en la piel que va acompañada de dolor y picor y es causada por un exceso de humedad”.

– Fenómeno de Reynaud. “Se produce cuando las arterias de los dedos de los pies reaccionan de forma exagerada a las distintas temperaturas. La apariencia es una piel blanquecina y zonas distales rojas”.

– Acrocianosis y eritrocianosis. “Son enfermedades en la piel por sensibilidad al frío como consecuencia de una dilatación de los nervios y vasos sanguíneos. En ciertos casos pueden causar úlceras”.

Los representantes del Colegio de Podólogos de Galicia explican que para combatir el frío en los pies y evitar complicaciones es preciso escoger un buen calzado aislante del frío, unos calcetines de buen material que proporcionen confort y activar la musculatura moviendo los pies al estar mucho tiempo parados o realizando masajes. De esta manera, la circulación sanguínea aumenta y, con ello, el calor.

El regreso de los sabañones

En los meses de invierno es muy común que vuelvan los sabañones, una lesión que aparece especialmente en las manos y en los pies al estar expuestos al frío. Los podólogos gallegos señalan que el sabañón se manifiesta con el enrojecimiento e inflamación de una zona del cuerpo que provoca dolor y picor, y que tiene como principal causante el frío y la mala circulación.

Las lesiones se identifican fácilmente, pues son de color rojo violáceo y se presentan frías al tacto. Además, en los nódulos pueden formarse ampollas o costras y, en casos más graves, los pacientes pueden sufrir secuelas atróficas y deformidades. Los expertos indican que lo más común es que desaparezcan en menos de una semana.

Por el momento no existe ningún tratamiento que sea eficaz para su cura. Sin embargo, los podólogos recomiendan pomadas antiinflamatorias y antibióticas para evitar la sobreinfección de las heridas y algún corticoide tópico para calmar el picor para aquellos pacientes con mucha inflamación.

¿Qué podemos hacer para prevenir su aparición?

1. Utilizar calzado y calcetines aislantes del frío para reducir las posibilidades de sufrir un sabañón.

2. Evitar los contrastes fuertes de frío-calor. “En muchas ocasiones, estamos durante un periodo de tiempo prolongado delante de una estufa o calefactor o con bolsas de agua caliente en los pies y posteriormente salimos a la calle, un grave error que puede traer consecuencias”, señalan estos profesionales.

3. Hidratar los pies. “Un pie con una buena circulación es menos propenso a sufrir sabañones, y esto se consigue con una constante hidratación en la articulación”.

4. Masajear los pies y mover las piernas si pasamos mucho tiempo sentados para favorecer la circulación.

5. La dieta también puede influir. “Se deben de tomar alimentos ricos en magnesio, calcio y vitaminas E, K y C. Los lácteos y la cafeína en grandes dosis pueden causar los sabañones”, indican los podólogos de Galicia.

6. Beber agua con frecuencia es imprescindible, ya que la deshidratación puede enfriar los pies.

7. Aplicar cremas con vitamina F y ácidos grasos activadoras de la circulación. “Se aplicarían en las zonas articulares, zonas varicosas y en la piel sensible al frío y la humedad. La piel necesita cuidados de carácter graso, protector y conservador del calor”.

8. Es importante acudir al podólogo ante las primeras evidencias, ya que así “se evitará que la inflamación se vuelva crónica y que corra el riesgo de infectarse”.

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